El nacimiento de un niño es motivo de alegría pero a la vez provoca un sentimiento de inquietud.
La mayoría de las mujeres dan a luz entre la semana 38 y 42 de su embarazo.
Sin embargo, no es posible saber exactamente cuando comenzarán los dolores de parto.
Es por ello que es importante tener claro las fases que preceden al parto para que se identifiquen y no acudir al hospital entes de lo necesario.
Lo ideal es que se acuda al hospital cuando en realidad se esté en la etapa de dilatación para evitar exploraciones innecesarias y que resultarán más incómodas.
Vamos a ver cuáles son esas fases.
PRÓDOMOS DE PARTO
Unos días antes del parto se van a producir una serie de cambios y van a indicar que el día del parto está cerca.
Esta étapa va a varir de unas mujeres a otras. En unas aparecerá desde dos semanas antes y en otras mujeres hasta unas horas antes del comienzo del parto.
Los signos y los síntomas van a variar de unas mujeres a otras. Incluso hay mujeres que no los llegan a notar porque comienzan directamente con contracciones regulares.
En la etapa de pródomos va a aparecer:
- Contracciones irregulares: un poco más intensas que las que se han notado en el último trimestre. Se empiezan a notar unas semanas antes del parto pero no tinen una frecuencia determinada. Suelen aparecer casi siempre por la tarde y por la noche. Se perciben por un dolor en la parte baja del abdomen y suelen desaparecer en reposo.
Estas contracciones no indican que el parto ha comenzado pero sí que indican que se ha iniciado los cambios del cuello del útero que son necesarias para facilitar la posterior dilatación.
Se distinguen de las del parto porque éstas no son regulares, son molestas pero no aumentan en intensidad y al cambiar de posición o al descansar se paran.
- Expulsión del tapón mucoso. Éste es una mucosidad que se forma durante el embarazo y se encuentra en el cuello del útero para proteger de posibles infecciones.
Cuando el cuello del útero cambia debido a las primeras contracciones, el tapón mucoso se expulsa. No duele y no hay que acudir al hospital por ello porque el algo natural. Indica que el cuerpo ya está preparado para el parto.
- Rotura de la bolsa de las aguas. Cuando esto ocurre no se produce dolor y lo que se nota es que un líquido caliente fluye a través de los genitales. El líquido debe ser claro y puede fluir poco a poco o de forma brusca.
Se puede romper porque el parto sea inminente o muchas veces falta tiempo para que el parto se produzca. En cualquier caso, cuando la bolsa se rompe hay que acudir al hospital para que nos hagan una exploración y nos informen de la situación en la que nos encontramos.
Cuando se rompe la bolsa hay que fijarse en:
- el color del líquido, que debe ser claro. Si es oscuro o verdoso hay que acudir al hospital rápidamente.
- es importante saber la hora a la que se ha producido ya que cuando acudamos al hospital los médicos lo preguntarán.
- la cantidad de líquido que se ha expulsado.
- Descenso del abdomen. Esto se produce porque el bebé se va a ir encajando en la pelvis. Habrá una serie de ventajas como menos pesadez de estómago y disminución del ardor de estómago. Pero sí que se tendrá la necesidad de orinar con más frecuencia y poca cantidad.
ETAPA DE DILATACIÓN
Este ya es el primer periodo del parto. Dura desde el inicio de las contracciones uterinas hasta que se alcanza la dilatación del cuello del útero completa. Es la fase más larga del proceso del parto.
Esta etapa ha comenzado cuando:
- las contracciones son regulares y aumentan en frecuencia, intensidad y duración. No se quitan con reposo y se producen 2-3 contracciones en 10 minutos y duran un minuto aproximadamente.
- el cuello se dilata de 2-3 cms.
- se termina de modificar el cuello del útero.
Hay 2 fases en la etapa de dilatación:
1. Fase de latencia. Se termina de modificar el cuello del útero y empieza a dilatar hasta los 2-3 cms. Esta es la fase de mayor duración.
2. Fase activa. Va desde los 2-3 cms. de dilatación hasta la dilatación completa del cuello del útero. Si en esta fase todavía no se ha roto la bolsa de las aguas será el propio ginecólogo o matrona los que efectúen esta rotura, lo cual no va a doler y se hace para favorecer el apoyo de la cabeza del bebé en el cuello del útero. De esta forma la dilatación es más rápida.
Mientras se produce la dilatación, el bebé va a recorrer el camino en dirección al exterior. Todo esto sucede por las contracciones regulares y potentes que se producen en esta fase. Si las contracciones no fueran suficientes, se podría administrar oxitocina.
PERIODO EXPULSIVO Y ALUMBRAMIENTO
El periodo expulsivo se extiende desde la dilatación completa hasta que nace el bebé.
Las contracciones se intensifican y duran más. Se sentirá deseos de empujar debido a la presión que el bebé ejerce en el cuello del útero.
El bebé tiene que recorrer el último tramo del camino, por lo que con la ayuda de las contracciones y la fuerza con la que se empuja, él terminará de descender y girar la cabeza para poder pasar por el canal. Éste es el momento en el que la cabeza asoma al extrior. Cuando pasa esto, el periné debe distenderse para que la cabez salga al exterior. Es en este momento cuando se hará la episiotomía si se prevé que se van a producir desgarros al salir la cabeza.
Una vez que la cabeza ha salido, después salen los hombros y por último el ressto del cuerpo. Después se pinza el cordón umbilical y se corta. Hecho esto, se le lleva a la cuna térmica, donde se le estimula y seca para que pueda respirar bien y no pierda calor debido al cambio de temperatura tan grande que el bebé experimenta.
El periodo de alumbramiento se inicia cuando el bebé sale al exterior y termina cuando se expulsa la placenta. En este momento en el que se expulsa la placenta, la mujer deberá empujar para ayudar a que ésta salga. Un vez expulsada habrá que examinarla para comprobar que está completa.
La placenta al desprenderse deja una herida, la cual produce un sangrado que es totalmente normal. Para que este sangrado disminuya, el útero se va a ir contrayendo.
Las disfunciones del suelo pélvico, por ejemplo la incontenencia urinaria, son problemas de salud frecuentemente ocultos que deterioran la calidad de vida, limitan la autonomía y repercuten en el ámbito psicosocial, laboral, afectivo y sexual.
El suelo pélvico es una serie de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcto y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad.
Los ejercicios de Kegel fueron ideados por el Dr. Arnold Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Hasta entonces, la mujeres soportaban la incontinencia urinaria como podían, o bien se sometían a una operación que tampoco aseguraba su recuperación total.
Hay muchas formas de realizar los ejercicios de Kegel, pero todos consisten en contraer y relajar el músculo del suelo pélvico (músculo pubococcígeo) en repetidas ocasiones, para incrementar su fuerza y resistencia.
Fortalecer los músculos del suelo pélvico durante y después del embarazao te ayudará a:
- Eliminar o evitar la incontinencia urinaria producida por el peso de tu bebé sobre la vejiga durante el embarazo.
- Facilitar el parto al evitar graves desgarros, e incluso la episiotomía. Lo que conlleva también menos dolor tras el parto.
- Incrementa la circulación sanguínea, por lo que si ha tenido que realizarse una episiotomía, ésta se curará de foma más favorable y rápida.
- Volver a tus actividades normales después del parto, sin miedo a la incotinencia cuando rías, tosas, estornudes,..
- Evitar el prolapso de órganos como la vejiga, el útero y otros órganos de la zona, después de haber tenido a tu bebé.
- El placer sexual no se verá afectado porque la musculatura seguirá igual que antes del embarazo.
Son muchas las mujeres afectadas tras el parto de incotinencia urinaria (aproximadamente un 45%) y también de hemorroides por no haber fortalecido los músculos del suelo pélvico.
Para poder realizar los ejercicios que fortalecen esta zona, antes debemos identificar estos músculos. Esta identificación se realiza de una forma muy sencilla. Mientras miccionas tienes que retener la orina, pues los músculos que utilizas para la retención son los músculos que hay que fortalecer.
Una vez identificados, estamos preparadas para realizar los ejercicios correctamente. Lo bueno que tiene estos ejercicios es que los puedes hacer en casa de forma más preparada, y también los puedes hacer en cualquier otro momento (mientras trabajar, conduces, vas en el autobús,..) porque nadie se dará cuenta.
Lo ideal es realizar unas 200 contracciones y relajaciones al día. Pero hay que empezar poquito a poco.
Un ejercicio Kegel se trata de lo siguiente y verás como puedes realizarlo en cualquier momento:
- Aprieta los músculos como hiciste cuando intentaste detener la micción, tirándolos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así durante 5 segundos respirando suavemente. Luego tendrás que relajarlos durante otros 5 segundos. Repite esto 10 veces. Poco a poco las repeticiones pueden aumentar.
Aquí tenéis unos vídeos para instruiros un poquito más en estos ejercicios que debes practicar todos los días.